¿Por qué los “viejos timerios” votarán a la Unión Cívica Nacional?

Los rumores circulaban hacía días pero hoy se hicieron oficiales: Por primera vez en la historia de Timeria el presidente en funciones Wiew Wers apoya una candidatura no vinculada al Partido Humanista Radical o al Partido Socialista. Además es la primera vez que apoya un candidato de perfil conservador, pero no es el único, también otros ilustres veteranos timerios como Abraham Jasbleidy han mostrado su respaldo en público a la candidatura encabezada por el excónsul del Senado Glycon Scamandius Sejanus.

Sejanus trazó su trayectoria política muy ligado al expresidente Ilthío Greek Vahal, fue su mano derecha durante muchos años y supo ganarse el respeto incluso de los sectores más radicales en la nación como la extrema izquierda y la extrema derecha. Durante su mandato en el Senado afrontó importantes etapas y negociaciones como la Reforma Tradicionalista y la redacción de la que sería Constitución de Vahal en decembris de 2015. Siempre se opuso a la reforma territorial que culminó en la creación de provincias y también a todas aquellas reformas que abrieran Timeria al exterior, siendo partidario como Vahal de mantener la nación como un círculo cerrado de veteranos hermenepolianos.

Con las reformas que llevaron a Timeria al modelo de provincias y comercio reformando también el acceso a ciudadanos más allá de Hermenepolis se retiró de la vida pública y de la política, aunque nunca renunció a su militancia en el Partido Nacional, del que es cofundador. La expulsión y destierro de algunos grandes amigos como el líder del intento de golpe de Estado Orestes Seleucos o el expresidente Isacio Arcadio le hicieron presentarse como candidato de un nuevo partido creado por él con el apoyo de su círculo más cercano de confianza, todos viejos timerios, sin renunciar aún así a su militancia en el Partido Nacional, del que aún hoy y pese a competir como rival en las elecciones del 13 de iunius nadie se ha atrevido a expulsar o dar de baja.

Sejanus representa el timerio medio, activo pero muy discreto, desconfiado de cualquier reforma y de cualquier apertura más allá de Hermenepolis, que se siente nada representado por la deriva que la nación adoptó desde 2016. Tal como expresó por sí mismo en la cafetería Parador ante los actuales senadores en funciones “no es nuestro modelo fundacional el que ha fracasado sino todas las reformas posteriores a la fundación de la Segunda República”. La Segunda República, la creada en 2013 cuando Timeria se refundó después de cinco años, ese es el punto de mira de Sejanus, mucho más allá de la posición que hasta ahora los más conservadores habían defendido proponiendo la recuperación de la Constitución de Vahal de 2015.

Algo se rompió en Timeria con el intento de golpe de Estado de Orestes Seleucos. La nación tiene una trayectoria democrática que se remonta hasta la fundación, ni siquiera la etapa monárquica de Hermenegildo I cuestionó el modelo de toma de decisiones democrático, pero las sucesivas reformas que rompieron la arquitectura vahalista de la nación desembocaron en un enfrentamiento intenso entre viejos timerios que se conocen desde hace más de una década y en el que precisamente el sector liberal, el que menos se pensaría, intentó un cambio de rumbo por la fuerza.

Sejanus representa a ese timerio medio, convencido de que la nación ha perdido el rumbo por no respetar la tradición. Pero, ¿qué es la tradición? No se trata sólo de seguir manteniendo las costumbres ancestrales politeistas, sino también de entender Timeria como un espacio de creación artística y cultural, de reflexión entre amigos, sin aspiraciones de sustituir la vida ordinaria en el Estado. El propio Vahal lo expresó cuando se renunció a los territorios reclamados en el Océano Pacífico para quedarse con lo donado por Hermenegildo I a la nación: “Esta es nuestra tierra porque es la que vemos y sentimos cada día, nuestra nación creada por y para timerios”. A partir de entonces los militantes del Partido Nacional adoptaron una posición defensiva que fue derrotada por el impulso imparable de la Generación Digital, quienes con Abraham Jasbleidy y Leonardo Sauto a la cabeza abrieron Timeria de Hermenepolis al exterior. El Compendio de Historia sobre Timeria profundiza en la transición que el PN afrontó desde el aislacionismo extremo hasta llegar a abrazar la reforma de creación de provincias. Por el camino fueron cayendo muchísimos militantes y sobre todo viejos timerios que veían cómo la globalización, la multiculturalidad y el aperturismo barrían con su oasis diario para sentarse y reflexionar o reír entre amigos. Algunos como Sejanus optaron por pasar a la última fila de la acción pública, otros directamente abandonaron aunque se mantuvieron en el Censo, pero sin votar siquiera.

Hecho el repaso a la trayectoria de Sejanus y tomando conciencia sobre los distintos contextos históricos en los que ha participado activamente en la vida política nacional a nadie debería extrañar hoy que sea el candidato mejor valorado por los viejos timerios, el primero desde aquel lejano octobris de 2015 vahalista que ha sido capaz de contagiar ilusión y ganas de participar en unas elecciones a timerios que llevan años sin votar. El único que ha planteado la necesidad de volver a aceptar a los expulsados, incluso a Seleucos, incluyendo sus propuestas de inglés y o crear objetos de coleccionista, al mismo tiempo que satisface las exigencias de los más conservadores proponiendo resucitar la Constitución de la Segunda República.

Las elecciones del 13 de iunius son las más concurridas en la historia nacional. Nunca antes tantos partidos habían optado al Senado, todos han sufrido importantes escisiones y algunos de los más históricos como el Partido Socialista han acabado desintegrados al estallar y romperse en tres pedazos. En un momento en que la participación está en mínimos históricos, solamente comparable a los últimos días de la Primera República que desembocaron en la desintegración de Timeria en septembris de 2008, la propuesta programática de Glycon Scamandius Sejanus es la clara favorita para intentar volver hacer de Timeria lo que en opinión de esos viejos timerios nunca debió dejar de ser.