Megalesias 2018

Celebramos del 4 al 10 de aprilis las Megalesias, unas fiestas en honor a Cibeles, también conocida desde la antiguedad como Magna Mater.

No es casualidad que las Primeras Dionisias precedan a las Megalesias, pues fue Cibeles quien inició a Dionisio en sus Misterios, siendo estas fiestas una continuación de la transformación hacia los colores alegres y la renovación de la naturaleza.

El almendro es su árbol, y también su fruto un alimento esencial en sus fiestas.

Según la tradición, Cibeles es hija de Zeus, y apareció en el monte que lleva su nombre en forma de almendro.

Fue una de las protectoras de Atenas, y también la gran protectora de Roma cuando, en la segunda guerra púnica, gracias a un augurio de los libros sibilinos y del oráculo de Delfos, llevaron su piedra desde Pessinus a la capital, quedando desde entonces en el templo de La Victoria en el Palatino. La sagrada misión culminó el 9 de aprilis del 191 antes de la Era Común, por ello es en ese día cuando se debe ofrendar a Cibeles a trvés del lectisternio, con un plato de moretum. Evocando cómo se consiguió financiar el primer templo a Cibeles en Roma, las Megalesia son una gran oportunidad para entregar limosnas con monedas de bajo valor a los necesitados, o invitar a comer a los necesitados.

En el ritual a la Madre de los Dioses se invoca a las Musas, a través del Himno Órfico a las Musas:

Hijas de Mnemósine y del resonante Zeus, Musas Pié­rides, afamadas, gloriosas, muy gratas para los mortales que visitáis, multiformes, generadoras del irreprochable va­lor que supone toda instrucción. Nutridoras del alma, ordenadoras del pensamiento, soberanas conductoras de la mente vigorosa. Vosotras, que disteis a conocer a los mor­tales los misterios rituales, Clío, Euterpe, Talía, Melpóme­ne, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania, juntamente con la madre Calíope y la poderosa diosa Hagne . Mas, ea, venid, por favor, para vuestros iniciados, multicolores y castas, aportando una emulación gloriosa, deseada y por muchos celebrada.

A continuación, se ofrenda el moretum y se pronuncia el Himno Homérico número XIV a la Madre de los Dioses:

Te lo ruego, musa de voz clara, hija del poderoso Zeus, canta a la Madre de todos los Dioses y Hombres. Está encantada con el sonido de los cascabeles y los timbres, con la voz de las flautas y el clamor de los lobos y los leones de ojos brillantes, con el eco de las colinas y las cumbres boscosas. ¡Y así te saludo en mi canto y a todas las diosas también!